Hace unos días, comentábamos en clase la pérdida que desde hace dos años está viviendo el texto periodístico impreso frente al digital y debatíamos si el primero desaparecería por culpa del segundo. Nuestra respuesta fue un no rotundo. Esta vez, centrándonos en las publicaciones digitales, hemos reconducido nuestro debate hacia otro extremo; hacia la profesión en sí.